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lunes, 28 de marzo de 2016

Tristeza



La mentira es la peor de las traiciones...
Cuando la realidad golpea con fuerza, la vida se hace añicos y los trozos se clavan en el alma y en la piel; el suelo se agrieta y se hunde, haciendo que todo se tambalee y caiga al abismo.
Cuando la indiferencia se hace dueña de los ojos que te miran, el corazón llora la ausencia del calor perdido.
Cuando la soledad se presenta como compañera de viaje, y la frustración está sentada en el sillón de al lado, el presente se nubla y se oscurece, el tiempo se ralentiza para entrar en un bucle de desconsuelo.
Las garras del miedo se apoderan de la vida, y la desesperanza la asfixia hasta robarle el último aliento.
El fin se acerca, frío, silencioso, impasible, imparable...

martes, 3 de marzo de 2015

Transformación...

Faltaban tres días para la luna llena  y ya empezaba a sentir los cambios que se producirían en su cuerpo. Llevaba muchos años padeciendo esa transformación, desde que sus formas abandonaron los rasgos de niña, pero, por más que pasaba el tiempo, no se acostumbraba. Ansiaba que llegara el día de su liberación, cuando dejase de estar sujeta al cambio y a la luna.
Era doloroso y no solo para ella. El ser en quien se convertía era colérico y sanguinario; el más nimio de los contratiempos desataba su furia y, a su lado, nadie estaba a salvo. El proceso también le resultaba vergonzoso, porque en los momentos más inesperados, afloraba su ser más interno, más sensible y vulnerable. Su alma quedaba desnuda y desprotegida y ningún consuelo aplacaba su sufrimiento.
Esa noche soñó con la luna. Sus huesos crujían quejumbrosos mientras su vientre se hinchaba y retorcía. Sintió en su cabeza la presión del momento, tan intensa que podría licuarle el cerebro. Su corazón se aceleró y sintió el sudor frío que precedía a la transformación y entonces... se despertó.
-¡Maldita sea! ¿Tenías que adelantarte? ¡Mañana los niños se iban de fiesta de pijamas! -gritó y lloró, todo al mismo tiempo.

martes, 20 de enero de 2015

Libertad


El sol tocaba con su brillo los pétalos de las flores, mientras las mariposas revoloteaban danzarinas alimentándose de su dulce néctar. La brisa acariciaba mi rostro y el césped me hacía cosquillas en los pies. Ante tal explosión de belleza, que colmaba mis sentidos, me sentía viva. Tal vez todo se intensificaba por la determinación con la que me había levantado. Él ya no decidiría por mí, ni por nadie. Esa tarde de primavera, por primera vez en mi atormentada existencia, era libre y no volvería a dejarme atrapar. Nadie volvería a cortarme las alas, nunca.

lunes, 19 de enero de 2015

Cuando se apaga la llama...


Siento el frío de la lejanía; la distancia que marchita día a día esta relación. ¿Son, en realidad, los kilómetros los culpables o ya has encontrado un amor mejor?
Dices que nada ha cambiado, pero el silencio con el que me castigas refleja que mientes. Tu sonrisa ya no calienta mi corazón y tus palabras, cargadas de indiferencia, son como agujas que atraviesan mi alma.
Espero con impaciencia tu llamada, el mensaje que demuestre que estás pensando en mí... Si puedes, sácame de este error que me está matando por dentro, y si no, no prolongues mi agonía; permíteme olvidarte para que pueda volver a soñar.

lunes, 12 de enero de 2015

Delirios


Sus gritos desgarraron el silencio de la noche. El pánico que sentía nos hizo levantarnos de un salto de la cama. Debía ser grave, muy grave...
Era tal el terror que destilaban sus alaridos que, al entrar en la habitación, sentí un escalofrío; casi pude ver la imagen espeluznante que sus palabras dibujaban. Su pavor era tan intenso que por un momento creímos que realmente había alguien más en la estancia.
Su única compañera era la fiebre, que se había colado en sus sueños infantiles llenándolos de imágenes sobrecogedoras.
Lo estreché entre mis brazos y, esta vez, mis besos y abrazos sanadores tardaron en hacer efecto. Estaba inconsolable, mas no cesé en mi empeño de cubrirlo con mi amor como si de un escudo poderoso se tratara. No me rendí hasta conseguir alejar sus miedos con mis caricias y, la fiebre, con el valiosísimo antipirético.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Reto: "Como ya somos 400 en el grupo" (2)



Como ya somos 400 en el grupo, lo celebraremos por la noche en la plaza de la ciudad. Cada uno encenderá su farolillo de papel y dejará que se eleve hasta el cielo en una danza rumbo a las estrellas. Sus luces titilarán en la oscuridad del firmamento como si fueran nuestros sueños brillando en la adversidad.

Unidos, contemplaremos embobados la preciosa estampa. Nuestros corazones henchidos de esperanza; nuestras sonrisas iluminando nuestras almas; nuestra amistad extendida con franqueza; y nuestras plumas preparadas para hacer de este mundo un lugar menos hostil y aburrido.

Reto: "Como ya somos 400 en el grupo" (1)


¡POR LA IGUALDAD!

Como ya somos 400 en el grupo no habrá quién nos detenga. Caminaremos juntos, aunando nuestras fuerzas, en busca de un objetivo común: recuperar la vida.

Avanzaremos sin brazos y sin piernas. Desgarraremos la carne de los que aún sienten los latidos del corazón. Masticaremos con fuerza, nos tragaremos sus vísceras y su sangre decorará nuestras pieles cetrinas. ¡Ya somos 400, pero seremos muchos más!

Pasead vuestros mortales cuerpos e infectad con ellos a los que aún sienten el calor de sus miembros. Partid hasta que todos seamos iguales, hasta que nadie llene de oxígeno sus pulmones. Solo así cesarán las diferencias y todos tendremos las mismas oportunidades.

Aviso para el lector: Este relato puede herir su sensibilidad. Ay, siempre me olvido de poner esto al principio, jijiji

sábado, 1 de noviembre de 2014

El viaje del viento


El viento acariciaba su piel rosada y tersa; jugaba con sus trenzas en cada embestida; acompañaba sus risillas de cascabel, que llenaban el ambiente de ternura.
-¡Más alto, mamá! -gritaba con su vocecilla dulce e inocente.
El viento bailaba a su alrededor, memorizando la entrañable estampa. Se la llevaría en su viaje por el mundo y la recordaría cuando la maldad y la desventura impregnaran su aliento.
-¡Achís! -estornudó la pequeña y fue la señal que le recordó que debía seguir su camino.

viernes, 31 de octubre de 2014

Miedo


Un sudor frío recorre mi piel. El miedo atenaza mi garganta. Mi corazón cabalga desbocado en una huida despavorida. Intento huir con él, pero estoy paralizada, algo me retiene. Cuerdas, aunque no estoy segura. No veo bien, ¿qué me pasa? ¿Estoy drogada?
Se qué vienen a por mí, me persiguen. Aterrorizada, empiezo a hiperventilar. No consigo que mis pulmones se llenen del oxígeno que necesito. Me revuelvo desesperada. Voy a morir, lo sé. Quiero gritar, pero mis cuerdas vocales no responden.
Entonces, alguien me zarandea bruscamente. Abro los ojos desorbitados y oigo una voz familiar que masculla:
-¡Siempre tienes que enrollarte en el edredón! ¡Qué frío!

Susto de muerte


-¿Truco o trato? -gritó a mis espaldas una voz de ultratumba.
Mi rostro se contrajo y mi corazón se detuvo, aterrado. Cuando caía al suelo en mi último suspiro, pude ver que solo eras tú disfrazado y, mi muerte, tú última broma de mal gusto.

martes, 28 de octubre de 2014

¿Realidad o paranoia?


 Se subió a su vehículo y miró con inquietud al coche oscuro de cristales tintados que estaba mal aparcado en la esquina. Por alguna razón le daba mala espina. Se puso en marcha y el coche oscuro la siguió. Sería una coincidencia, pero la puso nerviosa. Aceleró y el otro coche se le pegó al parachoques. Sintiendo pánico, giró bruscamente a la derecha y a la izquierda hasta que comprobó que lo había perdido. Aliviada, se detuvo en el semáforo. Cuando la luz verde le cedió el paso, se asomó al cruce. No tuvo ni tiempo de ver la secuencia de imágenes que componían su vida. La única que permaneció en su retina fue la de un coche oscuro con los cristales tintados que golpeaba su vehículo, mientras la sonrisa diabólica de su conductor brillaba en su noche eterna.

jueves, 23 de octubre de 2014

Halloween en su casa


Deseaba que su fiesta fuera recordada como la mejor de la historia. Escogió los detalles con detenimiento: las calabazas, las velas, los caramelos...
La decoración impresionaba. Nadie podía resistirse a tocar las manos que sobresalían del suelo cual muerto en plena resurrección. Bromearon cuando encontraron los ojos que cuidadosamente había depositado en el ponche. Le llovían las felicitaciones, incluso la sangre que salpicaba las cortinas les parecía real.
La curiosidad les llevó a levantar antes de tiempo, la inmensa tapa de aluminio que ocultaba su principal sorpresa... Una cabeza ocupaba el lugar del pavo, endurecida por el rigor en una mueca tétrica que la enorgullecía.
El caos reinó en la sala. Nadie probaría ya su plato principal. Le habían arruinado la fiesta. Ofendida, reencendió la motosierra y convocó el silencio.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Espejito, Espejito mágico...

Se miró en el espejo y un escalofrío le recorrió el cuerpo. Ahí estaba, el paso del tiempo reflejado en su rostro. Su amigo nunca le había mentido. Para colmo, solo le quedaba magia para un último hechizo... No lo malgastaría envenenando la manzana como había previsto, la emplearía en borrar esa nueva arruga. Nadie debía saber que envejecía.

Alma triste

Su llanto inunda las calles,
pero no lava sus heridas.

Su grito quiebra el silencio,
mas no acaba con su dolor.

Su corazón hecho añicos
se le clava en el pecho.


Su alma, profundamente afligida,
ha perdido la luz.


Desea ahogarse en sus lágrimas;
desea detener sus latidos...


Si la veis cual pena errante, no la interrumpais.
Dejadla, solo desea pasear con su dolor.

¡Sorpresa!

Odiaba sus cumpleaños desde los 15, siempre la decepcionaban. Las fiestas nunca llegaban a ser sorpresa y los regalos raras veces eran lo que deseaba. Sin embargo, ese año sería diferente. Se había mentalizado tanto que lo disfrutaría.
Abrió los ojos y se llevó una estupenda sorpresa. "¡Por fin!", pensó.
Todos sus familiares y amigos estaban allí y decían de ella cosas preciosas.
No faltaron las velas y le regalaron flores, muchas flores que inundaban la sala con su fragancia.
La fiesta hubiera sido un éxito si esa caja de pino no le hubiera resultado tan incómoda y sus invitaciones no hubieran tendido tan poco glamour... ¡parecían esquelas!

martes, 14 de octubre de 2014

¿Buenos días?


No necesitaba la poción del doctor Jekyll. Era sonar el despertador y Hyde aparecía en su peor forma. Solo el silencio mientras tomaba un café bien cargado le hacía regresar.

©Jim Megal-2014. Todos los derechos reservados

Terapia de azúcar


«¡Qué día llevo! ¡Qué día!» -gruñía frente al espejo- «Y para colmo tendré que ir al médico a que me quite esta asquerosa verruga de la punta de la nariz. ¡Lo que me faltaba! Grrrrr... ¿Por qué la vida es tan complicada? Juanito y Greta estaban hoy de lo más insoportables. Adoro a mis niños pero cuando me hacen enfadar... ¡me los comería! Lo único que me calma es pensar en cosas dulces: paredes de chocolate, puertas y ventanas de galletas de canela, lámparas de gominola... Aaaah... Así debería ser mi casa.»

©Jim Megal-2014. Todos los derechos reservados  

miércoles, 8 de octubre de 2014

Otoño


Las gotas de lluvia resbalan perezosas por la ventana de mi habitación. La melancolía me embarga. Se parecen demasiado a las lágrimas, aunque más frías. Me estremezco y acaricio mis brazos para entrar en calor.
El tiempo está cambiando. Lo saben mis huesos doloridos. Lo saben las aves que inician sus vuelos en busca de un lugar más cálido. Lo saben los árboles que se visten de gala con tonos ocres, rojizos y marrones. Lo sabe el viento que se levanta frío y caprichoso a jugar con nuestros cabellos. Lo saben las nubes que lloran de alegría al dar la bienvenida al otoño.
El otoño, el alivio del verano y el presagio del invierno. El otoño, que cubre con su manto de hojas muertas las calles de mi ciudad. El otoño, que me llena de sosiego; que me invita al recogimiento y a la meditación; que me empuja a una taza de té humeante mientras miro por mi ventana y pienso, que la vida es un paso de estaciones y que todas se deben saborear.

lunes, 6 de octubre de 2014

Autocontrol

Ni la vio venir. ¡ZAS! La bofetada le giró la cara en milésimas de segundo. La ira estalló en su interior y se volvió hacia la agresora dispuesto a exigir explicaciones. Ella le miró con inocencia, las manos en alto como en son de paz.
-Iba a picarte, cariño... ¡Míralo, por ahí va!


©Jim Megal-2014. Todos los derechos reservados 

Sed de venganza

No quería que escapara. Odiaba verlo irse de rositas después de lo que le había hecho. No dejaría que huyera en busca de otra víctima inocente.
Corrió tras él. Lo golpeó con furia asesina, con saña.
Se miró las manos manchadas de sangre y sonrió triunfal. "Ese no vuelve a picarme", pensó mientras se rascaba.

©Jim Megal-2014. Todos los derechos reservados