Acerca de mí

Presentarse a uno mismo no resulta sencillo. Las personas somos demasiado complejas como para resumirnos con un par de conceptos o unas cuantas palabras, pero intentaré escoger las que me definan mejor.
Soy una persona soñadora y alegre, me ilusiono con facilidad y me esfuerzo por buscar el lado positivo de las cosas, aunque no siempre lo consigo. Me gusta plantearme retos y luchar por conseguirlos, pero confieso que a veces soy muy inconstante e insegura. También soy exigente conmigo misma, perfeccionista hasta la locura y sensible como todo el que posee un «alma de artista».
Desde niña sentí una profunda inclinación por el dibujo, la música y la invención de historias. Podía pasarme horas jugando en mi habitación sin ver realmente las paredes, visualizando tan solo los mundos que mi imaginación perfilaba. Inventaba cuentos para hacer reír a mi hermana pequeña o para regalárselos a mis padres en alguna fecha señalada. Al principio no fui una buena lectora, aunque podía pasarme horas hojeando libros y perdiéndome en sus ilustraciones. Me encantaba la sensación de tener un libro en las manos, pero en aquel tiempo no sabía por qué. 
En la secundaria, inicié mi primera novela; un romance juvenil con aires detectivescos que mis  amigas leían a la hora del patio. También escribí obras de teatro en las que actuaba después.
Finalicé mi formación académica antes de tiempo, dejándome llevar por mis impulsos. Había conocido al amor de mi vida, mi príncipe azul, y quería vivir mi propio cuento de hadas. Formamos una familia preciosa y es mi apoyo incondicional. Sin embargo, durante esos años, dejé a un lado mis aficiones y me enfoqué en la crianza de mis pequeños (los que tenéis hijos sabéis lo bonito y absorbente que es el trabajo de madre). Si de algo me arrepiento de esa época es de haber ignorado los consejos de mis profesores que me animaban a estudiar una carrera porque, al final, he acabado dándoles la razón y estudiando rodeada de juguetes y ropa por planchar. Si estáis en edad de estudiar, hacedlo, venced la pereza y esforzaos por vuestro futuro, porque cuando tengáis las responsabilidades propias de los mayores, será mucho más difícil.
A lo largo de mi vida he ido recopilando cuentos, mis hijos son una fuente de inspiración y les encanta que invente historias para ellos. Cuando tienen pesadillas o no pueden dormir me piden que les «cambie la mente». Entonces tengo que improvisar y crear un cuento instantáneo en el que ellos sean los protagonistas, y tan descabellado y fantasioso que les haga olvidar lo que les impide dormir.
Mi trayectoria pública es breve, porque hasta el 2014 no tomé la decisión de esforzarme por dar a conocer mis historias.
En 2009 autopubliqué una edición pequeña de uno de mis cuentos: «El hada Florindina descubre la Navidad», que tuvo una gran aceptación.
En 2010, una amiga me propuso participar en el I Concurso de cuentos para explicar en clase Memorial Moisés Sobrino, en catalán. Mi cuento: «La fada Florindina aprèn a dir la veritat» fue galardonado con el segundo premio.
En 2013 participé en el XXVIII Certamen Literario González-Waris, con el relato «70x7= Infinito», que quedó en segundo lugar.
A principios de 2014, mi relato «Volver a ti», fue seleccionado en el II Certamen Literario Divalentis «152 Rosas Blancas» y publicado en la antología que da nombre al concurso. A finales de ese mismo año, Multiverso editorial publicó la primera parte de mi novela «La luz de Derkac. Secretos». La segunda «Recuerdos» y la tercera «Certeza», salieron a la venta a lo largo del 2015.

En 2016 publiqué «La Guardiana de Aldán», con Rosa Azul Ediciones, y «El regalo de Papá», con Ediciones Libelle, mi sello personal.
Durante años escribí esporádicamente, con la única intención de despejar la mente y escapar del estrés diario. Seguía disfrutando de la imaginación como cuando era niña y refugiándome en mis mundos de fantasía, pero en 2012 me di cuenta de que algo había cambiado. Descubrí que la escritura ya no era un medio de escape; era mucho más. La escritura se había convertido en mi pasión.
Desde entonces le rasco a los días todo el tiempo que puedo para sentarme frente al ordenador a crear historias llenas de fantasía, intriga y amor que envuelvan al lector y acaricien sus sentidos, que le hagan soñar y lo transporten a mundos que solo habitan en los sueños.
  No es fácil porque debo compaginarlo con mi familia, mi trabajo de correctora y mi casa, pero me da muchísima satisfacción crear mundos y dar vida a personajes que llegan a mi mente y no me dejan tranquila hasta que no los dejo vivir entre palabras y papel. Y, ¿cuál es la recompensa? La paz que da completar un trabajo, poder escribir la palabra «fin» y, si además esa historia llega a manos de un lector y disfruta con mis palabras, el estímulo para seguir creando. Así se completa un ciclo perfecto; un lector feliz es el broche de oro a incontables horas de dedicación y esfuerzo. Es una sensación única que de alguna forma te hace levitar. Es un regalo que no tiene precio. Por eso, muchas gracias a todos los que me leéis y, en especial, a los que dedicáis unos minutos más a alentarme con vuestros comentarios. ¡Un abrazo!
Jim Megal

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