domingo, 21 de septiembre de 2014

¿La inspiración es una musa escurridiza?


¡Hola a todos!

Hoy quiero compartir con vosotros una reflexión. ¿Es la inspiración un estímulo sobrenatural que nos hace producir arte espontáneamente y sin esfuerzo? ¿O es un efecto que podemos estimular?
Según Bécquer, el arte no se debe forzar. Hay que esperar a que llegue después de haberse madurado en nuestro interior. Esto es lo que le contestó a sus amigos cuando le instaron a buscar trabajos literarios para ganarse la vida:
"No se debe escribir, ni pintar, ni esculpir, ni componer música, más que cuando el espíritu siente la necesidad de dar a luz lo que ha creado en sus entrañas".
 Es posible que estéis tentados a estar de acuerdo. ¿Cuántas veces habéis evitado sentaros frente al ordenador porque no os sentíais inspirados? ¿Alguna vez las palabras han jugado al pilla-pilla en vuestra mente, al escondite? ¿Habéis llegado a pensar que la inspiración está en posesión de unas musas caprichosas que se niegan a prestárosla? A mí me ha pasado. Hay días que escribir parece una misión imposible, mientras que otros, las palabras fluyen y se enlazan, ellas solas se abren paso, como si no dependiera de mí sacarlas a la luz.

Es frustrante cuando la inspiración no llega. Pero, ¿realmente debemos cruzar los dedos y sentarnos a esperarla? No soy quien para cuestionar a mi querido Gustavo Adolfo Bécquer, sin embargo, ¿es cierto que solo se debe crear cuando se siente el impulso irrefrenable de la inspiración, cuando, en el caso de los escritores, la historia se adueña de nosotros y nos obliga a plasmarla en un papel?

Pablo Picasso dijo una vez:
"La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando"
 Se puede provocar a las musas. Es posible vencer el temido folio en blanco. ¿Cómo?

1. Vence la tentación de procrastinar. El capítulo que tienes a medias continuará así eternamente si no te pones manos a la obra. No te rindas. Por difícil que sea el diálogo al que te enfrentes, por atragantado que se te haya quedado un personaje... Sigue intentándolo.

2. Evita las distracciones. Cierra las páginas de facebook, twitter, instagram... Pon en silencio tu teléfono móvil y cuelga en tu puerta el cartel de "no molestar". No querrás que te interrumpan cuando se te haya encendido la bombilla.

3. Empieza escribiendo sin exigirte, no importa que no te salga a la primera. Tómatelo como un calentamiento, en cuanto estés concentrado, las palabras se te ocurrirán con mayor facilidad.

4. Anota en otro documento las ideas que vayan surgiendo. Ordénalas y hazte un esquema de la escena que te toca escribir.  Desarrollarlo después te resultará mucho más sencillo.

5. Salta el escollo. Si estás muy atascado, escribe unas líneas con lo que debería ir ahí y continúa. Ya rellenarás el hueco más tarde.

6. Si nada de esto funciona, sal a dar un paseo o haz algo que te permita pensar (¡no enciendas la tele, eso adormecerá tus neuronas!).

Y un último consejo:

Escribe siempre. Ráscale al día un par de horas para dedicarte a la escritura. Si puedes más, mejor. Cuanto más practiques, más eficiente serás.

Para finalizar esta entrada, os dejo con unas rimas de Bécquer. Si os ha gustado, comentad y compartidlo. ¡Gracias por leerme!

"Sacudimiento extraño
que agita las ideas,
como huracán que empuja
las olas en tropel.

Murmullo que en el alma
se eleva y va creciendo,
como volcán que sordo
anuncia que va a arder.

Deformes silüetas
de seres imposibles,
paisajes que aparecen
como al través de un tul.

Colores que fundiéndose
remedan en el aire
los átomos del Iris
que nadan en su luz.

Ideas sin palabras,
palabras sin sentido;
cadencias que no tienen
ni ritmo ni compás.

Memorias y deseos
de cosas que no existen;
accesos de alegría,
impulsos de llorar.

Actividad nerviosa
que no halla en qué emplearse;
sin riendas que le guíen
caballo volador.

Locura que el espíritu
exalta y desfallece,
embrïaguez divina
del genio creador.

Tal es la inspiración.
..."