martes, 7 de octubre de 2014

Cómo corregir tu obra (Primera parte)


Has conseguido acabar tu obra. Te sientes satisfecho contigo mismo por haber alcanzado una meta, pero quieres más. Has pasado horas, días, semanas, meses, incluso años organizando tu escrito, dándole forma, puliéndolo como a un diamante en bruto. Estás  ilusionado y te encantaría que otros pudieran leer tu trabajo.

¿Qué haces? ¿lo entregas sin revisarlo porque la esencia de tu escrito es tan buena que no necesitas ni darle un vistazo? Error.

Debes valorar a tus lectores, respetarlos, mimarlos y cuidarlos. Si les enseñas un texto plagado de faltas de ortografía puede que tus adorados lectores no pasen del título. Esto es serio. No veas la ortografía como a una enemiga sino como a una compañera de viaje. Ella embellecerá tu obra y no permitirá que el lector esté sufriendo tics nerviosos cada vez que ve un error ortográfico.

Entonces, ¿qué pasos puedes seguir para dejar tu obra presentable?

1. Realiza una lectura analítica del texto. Este punto no tiene que ver propiamente con la ortografía, pero es imprescindible en una buena revisión. Cada frase debe ser importante, debe decir algo que haga avanzar la historia, algo relevante. Debes eliminar la paja, incluso las explicaciones que demuestran lo bien que te has documentado porque si no están relacionadas directamente con la historia, al lector no le interesarán. (Esas explicaciones puedes reservarlas para tu blog. Con ellas publicitarás tu obra y es posible que despiertes la curiosidad de tus lectores). Pregúntate si ese párrafo fluye; si esa frase retrasa la acción, la distrae. ¿Puedes decirlo de forma más sencilla que llegue al lector sin florituras innecesarias? Si es así, hazlo.

2. Atiende al corrector de tu procesador de textos. Esto puede parecer una tontería y seguro que ya lo haces, pero es fácil que, entre nombres de personajes y lugares que el corrector señala por desconocerlos, se te cuele alguna palabra mal escrita que él humildemente te indica en rojo, pero que no ves porque ya hay demasiado color en ese párrafo.

3. Utiliza un lector de textos. El ojo no ve lo que la mente da por sentado. La «ceguera del escritor» es un hecho y para contrarrestarlo puedes valerte de herramientas útiles. Las nuevas tecnologías aportan aplicaciones con grandes ventajas. Yo utilizo el lector del Fbreader, la aplicación con la que leo en el móvil. Mientras él lee en voz alta, yo sigo la lectura atentamente en silencio y cuando una palabra suena rara, es porque está mal escrita. Este sistema es muy práctico y me ayuda a eliminar gran parte de los errores ortográficos.

4. Busca un «lector alfa» que te ayude. Tiene que ser alguien de confianza, que domine la lengua, la gramática y la ortografía, que le guste leer y que tenga el valor de decir lo que piensa de tu trabajo con sinceridad y respeto. Debe resaltar cada error que encuentre y cuestionar las frases, párrafos o ideas que no acaben de convencerle. También te dirá si los personajes y sus diálogos son creíbles, si la trama es buena y está bien desarrollada o si hay algún capítulo que flaquea. No debes ofenderte nunca por sus críticas, porque te ayudará a descubrir las fisuras que debes reparar y contribuirá a que tu obra sea más sólida y tenga más calidad.

A pesar de tomar estas medidas concienzudamente, es probable que se te pase algún fallo por alto. Un corrector profesional dejará tu texto más pulido. Si puedes pagarlo te lo recomiendo.

Estos son los pasos que yo sigo para corregir, relacionados con el análisis y la ortografía del texto. Siempre es útil tener a mano el diccionario de la RAE, un diccionario de sinónimos y algún manual de gramática y ortografía para consultar en caso de dudas.

En la próxima entrada trataré aspectos de estilo para poder hacer una corrección más completa.

Y me despido con este refrán:
«No hay barco sin rata ni libro sin errata.»

¿Cómo corriges tus textos?