lunes, 19 de enero de 2015

Cuando se apaga la llama...


Siento el frío de la lejanía; la distancia que marchita día a día esta relación. ¿Son, en realidad, los kilómetros los culpables o ya has encontrado un amor mejor?
Dices que nada ha cambiado, pero el silencio con el que me castigas refleja que mientes. Tu sonrisa ya no calienta mi corazón y tus palabras, cargadas de indiferencia, son como agujas que atraviesan mi alma.
Espero con impaciencia tu llamada, el mensaje que demuestre que estás pensando en mí... Si puedes, sácame de este error que me está matando por dentro, y si no, no prolongues mi agonía; permíteme olvidarte para que pueda volver a soñar.